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Maternidad

¿Qué requiere todo bebé? Después de 9 meses de embarazo uterino, el bebé al salir pasa por 9 meses de embarazo extra-uterino. El bebé requiere lo mismo fuera, que lo que tuvo dentro. Contacto permanente, alimento permanente, movimiento permanente, amor permanente, confianza y seguridad permanente, ritmo cardíaco de la madre permanente, mirada, leche, ternura, cariño...Maternaje y Paternaje, más que a un Padre y a una Madre. A partir de ahí el bebé manifiesta de adulto su magnífica y exquisita capacidad de amar. Sin roles, sin arquetipos. Seguro de sí mismo. Pero los adultos no estamos en esa situación: normalmente hay una lucha entre las necesidades de los adultos y las necesidades de los niños. Se contraponen las situaciones de desamparo de los adultos, respecto a las necesidades de los niños y bebés. El amor, el dolor, el amparo, el desamparo, entre niños y adultos...desde niños crecemos con la supervivencia de esos patrones subconscientes que reproducimos hasta que morimos si no reparamos dónde activamos dicha conducta. Y es difícil conseguir Maternaje y Paternaje en los tiempos de hoy....porque todos tenemos problemas, todos buscamos ayuda en los demás... y no... a veces hay que alejarnos para poder hacer un Zoom, y mirar los desórdenes que padecemos de falta de sentido en la vida, no podemos mirar los últimos 5 minutos de la película, debemos seguramente mirar las dos horas de la película entera. De la misma manera, deberíamos enfocar nuestras vidas y quizá revisar qué ocurrió en nuestra infancia. Hacer Zoom, y luego volver a focalizarnos. Si mi marido me es infiel, la pregunta es ¿desde cuándo vienes abandonando a tu marido, para que él se vaya con otra?.  Ves siempre al origen del problema, no te quedes con la consecuencia... ni con la enfermedad, ni con el resultado. Ves a la raíz de todo.

No es ni Patriarcado, ni Matriarcado. Apenas existe la Matrifocalidad: en nuestra civilización que debería estar basada en la Tierra, y la Tribu. No puede imperar un punto de vista dominante, poderoso sobre otro: ni del Adulto sobre el Niño, ni del Hombre sobre la Mujer, ni del Poderoso sobre el Desvalido, ni del Guerrero sobre el Dominado. Porque eso es parcial. Depredador. Cuando es todo lo contrario: todo viene de una Matriz. La misma Matriz Energética.

Ser Madre no es solamente parir, igual que ser padre no es sólo traer un sueldo físico a casa. Ser Madre y Ser Padre es mucho más. La Madre requiere afecto y un acompañamiento, una Gran Madre Sabia que la acompañe, sabiduría interna, trabajo personal y sobre todo no dejarse pisotear por ningún discurso depredador, ni ningún Macho Alfa dominante, cuando se presentan los más grandes miedos y oscuridades con la llegada de un bebé. Igual que Ser Padre, es tener una enorme capacidad de aportación afectiva y mirar introspectivamente qué se debe sanar a nivel interno. Es decir, la mujer tiene un ámbito externo en el cual es reconocida públicamente. Profesionalmente, como mujer, socialmente... sin embargo, cuando se inicia su camino con un embarazo, puede pasar perfectamente a ser Invisible y puedes sentirte muy sola. O a ratos, muy poco o nada acompañada. Parece que ciertas personas no ven  a la mujer embarazada hasta que no está apunto de parir. Y la ven sólo como si fuera un puro recipiente del niño. Todo el mundo entonces le pregunta: ¿no has parido todavía?... Es más, en ese momento en el que estás en fechas probables de parto, a menudo es cuando suele llegarte todo un torrente de opiniones, que por cierto, nunca has pedido. Todo el mundo a tu alrededor suele dar 'su propia opinión' depredadora.

Ahí seguimos: Embarazo, Maternidad, Paternidad, invisibilidad de estos roles tan sentidos de corazón... aunque en general, el Padre si suele tener un reconocimiento familiar como sustento indudable, y una actividad profesional y éxito personal en ese sentido que en cambio nadie cuestiona. Igual que la mujer que trabaja fuera, cierto? La mujer es visible, el hombre es visible, pero puede ser que la Madre y el Padre sean Invisibles totalmente. Son tiempos difíciles en los que la Maternidad y la Paternidad han perdido su valor social, que no personal. Igual que el hombre necesita el apoyo de la mujer cuando regresa de trabajar, el Hombre y el Padre no deberían caer en el patrón de conducta automático pero erróneo de dejar a la madre en situación de aislamiento emocional, sino formar una verdadera Tribu familiar.

Traer un hijo al mundo no significa ser verdaderamente una madre o un padre. Maternidad hace referencia explícitamente al hecho biológico que tiene toda mujer de concebir a un hijo. Igual que la Paternidad. En cambio el maternaje y paternaje implican un plus a dicho hecho biológico: tiene que ver con el amor, los cuidados, que le brinda la madre y el padre a su bebé. Toda mujer posee un instinto maternal con mayor o menor potencial de desarrollo, y éste determina que a pesar de que se produzca la maternidad, no necesariamente se va a suscitar el proceso psicoafectivo denominado maternaje, entendido como aquellos cuidados tanto primarios como afectivos que una madre le prodiga a su bebé dentro de un clima de ternura. Con ellos se contruye el vínculo madre-bebé conocido como Díada, que es la matriz de las relaciones posteriores que este bebé desarrollará en su vida, y si esta nueva mamá, ha tenido un vínculo positivo con su madre, y abuela, lo más seguro es que asuma su experiencia de maternidad con optimismo, tranquilidad y alegría, hecho esencial para el futuro desarrollo físico y psíquico del bebé. Un buen lazo se generará siempre y cuando la madre tenga la actitud y predisposición para transmitir cariño y poder contener a su hijo. Es capital concienciar a las madres para que puedan conocer lo que les pasa, romper mitos acerca del embarazo y del parto, para llegar al mismo de la mejor manera posible, para poder ayudarlas a ordenar las emociones originadas en esta nueva y bella etapa que siempre es la maternidad.

Sin embargo, en estos momentos, muchas personas están enfermas, depresivas, mal... ¿Qué pasa si dejo de estar tan mal? ¿La gente dejará de hacerme caso? ¿La gente a mi alrededor dejará de quererme? Todos jugamos y representamos un personaje, un rol, en nuestra vida. Todos tenemos heridas, igual que todos somos mamíferos: todos tenemos una madre.
¿ Estamos dispuestos a conectar con nuestra Alma y mirarnos hacia dentro reconstruyendo nuestra propia biografía de vida? Seguramente eso implica ver muchas cosas que no nos gustan, pero es lo único que funciona. Por ejemplo, respecto a nuestros hijos, lo que mejor funciona, es que nosotros como Padres, hagamos una introspección. Nuestros bebés e hijos sencillamente están en simbiosis perfecta con nuestras emociones. En fusión emocional. Si nosotros no miramos hacia dentro y sentimos y aceptamos nuestras emociones y aquello que sentimos, nuestros niños llorarán, se enfermarán, no dormirán bien, y chillarán ellos por nosotros... Una madre en este sentido suele estar en relación de 'maternaje' o zambullida emocional permanente con el bebé. Se da una fusión emocional total de todos los terrenos, entre abuelos, padres, hijos, y nietos.

El núcleo para entender la conducta humana, es que tenemos que aprender a desarmar o desandar nuestra propia trama del discurso, normalmente suele ser el materno, en el entorno familiar. Alguien en la familia suele decir Patricia es terrible, Pablo es un llorón, Cristina es muy lista, Felipe es muy impulsivo, Santiago tiene muchas alergias... ese es nuestro principal refugio. No es que el discurso materno, paterno, etc no sea cierto, es que hay otros puntos de vista... no es el único. Y cada uno de ellos tiene razón. Se debe ver el entramado completo. Hoy Patricia, Pablo, Cristina y Felipe tienen 50 años, y no saben que se perdieron, se negaron, etc, por el camino....
Si miramos hacia atrás en el tiempo en nuestra infancia, siempre encontramos un 'Yo Engañado', muchos tenemos la historia de 'mamá', 'papá', el abuelo o la abuela. No tenemos una propia historia, no recordamos nada propio. Sin embargo, sí recordamos que por ejemplo, Mamá había abortado, Mamá estaba triste, Mamá, Mamá y Mamá, los abuelos habían sido malos con Mamá, no la habían ayudado, y los abuelos habían hecho tal o cual cosa etc... De ello resulta, que mi Yo Actual, es un personaje que yo adopté inconscientemente, normalmente nos lo pasó mamá, nos lo pasó papá, los abuelos contribuyeron lo suyo, y yo luego le dí lustre...Le sigo dando brillo a estos patrones a día de hoy? ¿´Qué bebé hemos sido? ¿Qué me decían que Yo Era de pequeño?
Dentro de ese 'Yo Engañado', ese discurso es nuestra sombra, nuestro subconsciente, y en él puede aparecer cualquier personaje (se recuerda la lente de quien nos miró... recordemos que cuando somos bebés, nadie lo mira desde nuestra propia lente, todo lo que somos, viene contruído con aquello que nos dicen los demás que somos):
-el Yo armado Víctima (le cuidan, no puede cuidar a los demás)
-el Yo Enfermo/a (pobrecito de mí, necesito que siempre me cuiden)
-el Yo Adicto,
-el Yo Rechazado que se convierte siempre en un Rechazador (adultos que rechazan a los niños, tenerlos aúpa, son adultos que seguro no han tenido ese amor físico, ni crianza con apego durante su infancia),
-el Yo Caperucita Roja (y nos encontraremos seguro casadas con un lobo, al cual acabaremos viendo sus dientes)
-el Yo Blanca Nieves (y tendré los siete enanitos)
-el Yo Caballero Valiente (tengo gente temerosa con muchos miedos a mi alrededor)
-el Yo Soy la única que me creo que sé hacer bien las cosas (porque ese es el entramado, así sólo encontraré inútiles a mi alrededor seguramente)
-el Yo Volada o Happy de la Vida (nunca me entero de nada, así no puedo ayudar a nadie, a ninguna de las personas que más quiero)
-el Yo Soy Buenísima
-el Yo Llorona
-el Yo Terrible
-el Yo Madura
-el Yo que no puedo nada
-el Yo... -perdonad pero es que- Soy Impulsivo (es lo que siempre me han dicho....)
-el Yo Asmático
-el Yo Alérgico
-el Yo Delicado
-el Yo Depresivo Crónico (qué consigue un depresivo crónico, tener a 7-8 familiares pendientes de él o ella)
-el Yo Senil o con Alzheimer (reclamo la atención y cuidados que antes no demandé que me faltaba, sustitutos..., decidí olvidar aquello que me duele porque no me interesa, y me niego a ver mi propia sombra)
-el Yo Agresivo con los demás (mamá o quien fuera no me dió el amor que pedí y he aprendido a reclamarlo de otra manera)
-el Yo me falta AMOR o sustancia materna o paterna que me calme, asi que me lleno con la comida
-el Yo Adictivo al Sexo (vitalidad mal encauzada)
-el Yo Fumador (si no fumo un cigarro, muero. eso es falta de maternaje en período de infancia).
-el Yo No Contacto Emocional (por eso o no me entero de nada, o no escucho, y hablo mucho, y pongo una barrera con las emociones del otro...)
....
o el personaje que sea....

En ese rol en el que somos vistos, soy mirada y amada por quien me nombró. Y entre quien soy que se nombró y lo que verdaderamente Yo Soy, desde el Ser que Soy, hay un abismo. Todos esos personajes son muchísimas muertes espirituales. Si no tengo eso... : ME MUERO.

Si no nos gusta más ese rol, tengo que preguntarme qué es lo que yo genero para atraer esos registros. Y debemos quitarnos ese disfraz. Nosotros debemos cambiar.

Siempre hay algo externo que nos hace saltar.... y esos personajes logran salvarnos aunque sólo sea un ratito. Ahora sí tenemos la oportunidad para entender nuestro desamparo, dejando a nuestros niños en paz.
El bebé cuando nace tiene una serie de necesidades impostergables, que a veces chocan directamente con nuestra necesidad que para nosotros es la más importante. Incluso eso ya sucede durante el mismo embarazo: qué me pasa, soy tonta porque no puedo dormir... noches enteras sin dormir, cuando todo el mundo duerme a tu alrededor. Y a quién le importa? Invisible de nuevo.

Así nuestros bebés, lloran, enferman, se ponen tristes.... y sólo así captan nuestra atención. Si dejo de estar enfermo mamá me dejará de mirar, pero mama asi solo me mira, mientras estoy enfermo... Mamá y Papá solo ven mi enfermedad, mi nerviosismo, mis lloros, no me ven a mí... no ven mi patron de conducta.... que es la dinámica que si no cambio, adoptaré para el resto de toda mi vida.

Por supuesto, el Yo Depresivo, o Yo Enfermo no quiere dejar dicho rol, porque si lo dejasen, perderían el amor materno que nunca tuvieron. Tienen a toda una corte de personas alrededor que dan amor, el amor materno que faltó seguramente.

El discurso del 'yo engañado'

Al construir nuestra biografía humana, aparece una dificultad común: hablamos desde nuestro lugar de identidad, que tiene elaborado un discurso engañado, liderado por nuestro “yo consciente” o personaje. Ese es un obstáculo, ya que el “personaje” es ciego, se da la razón a sí mismo. El “yo engañado” no toma en cuenta ninguna otra perspectiva, por eso, entre todos los “yoes”, es el que menos comprende cómo son las cosas objetivamente. El “yo engañado” tiene miedo de asomarse al otro lado, porque sabe que tendrá que quitarse las máscaras que lo mantienen calentito en su refugio de cristal. Básicamente, en el armado de una biografía humana –con el que pretendemos buscar material sombrío- aquello que decimos, es decir, lo que el “yo engañado” proclama, no interesa. Es información que el terapeuta estará obligado a descartar. De hecho, la función del terapeuta es mostrar los beneficios y también las desventajas de cada personaje, porque el costo es algo que sentimos pero que no podemos detectar con claridad. Otro objetivo interesante es que nos ayude a traer la voz del otro, sea quien sea ese otro: nuestro hijo, partenaire, vecino, compañero de trabajo o ex suegra; y agregar ese punto de vista. Una vez que todos tienen voz y voto en el armado de nuestro escenario y observando el panorama completo en el que estamos involucrados, preguntaremos: “¿Y ahora qué hago?”. La respuesta honesta de nuestro terapeuta será: “no lo sé”. Lo que sí puede hacer el terapeuta es ayudarnos a trazar algún camino que sea integrador de la sombra. Para eso, es preciso entender nuestro personaje (que en verdad es nuestro mejor refugio), comprender la necesidad de permanecer allí escondidos, los peligros que nos puede acarrear el salir de nuestra cueva, los desafíos que tenemos por delante y los puntos de vista de nuestros hijos, de nuestro cónyuge, de nuestros empleados o de nuestros enemigos (si los tenemos). Sólo entonces podremos decidir si moveremos alguna pieza o no, a favor de todos. Esa es una decisión personal y no le compete al terapeuta. En todo caso, si decidimos arriesgarnos y cambiar, el terapeuta podrá acompañar esos movimientos. ¿Es así de fácil? ¿Se construye la biografía humana y luego ya somos capaces de hacer movimientos que nos traigan mayor felicidad? No. Pero no podemos pretender encontrar soluciones a nuestros problemas sin saber primero, cuál es el personaje que actuamos inconscientemente, sin tener claro el discurso de nuestro “yo engañado”, sin comprender por boca de quién hablamos, ni el nivel de miedo frente al abismo de abandonar el refugio que nos da identidad. La metodología para la construcción de la biografía humana con la intención permanente de revisar los discursos engañados, requiere entrenamiento, arte, empatía y experiencia. Es un trabajo ingrato. Porque generalmente los terapeutas nos encontramos con realidades mucho más hostiles, violentas, inhumanas y feroces de lo que imaginaban los consultantes antes de iniciar este proceso. Estamos en condiciones de asegurar a quienes deseen emprender este camino, que buscar sombra siempre es doloroso. Pero permanecer ciegos duele mucho más. Y más sabiendo que estamos ciegos porque no queremos Ver ni mirar aquello que duele en nosotros mismos.

Fusión emocional Madre- Bebé

La vivencia del bebé amparado: el bebé llega al mundo físico trayendo noticias del mundo sutil, pero paradójicamente las puede transmitir sólo en la medida en que sus necesidades inmediatas del mundo físico se cumplan con precisión. Es incapaz de sobrevivir en el mundo de la luz, sin ser asistido integralmente respecto a toda necesidad física y emocional. Así que ese cuerpecito, que ni siquiera puede sostener su cabeza, pero que como herramienta de supervivencia cuenta con una enorme potencia para succionar el pecho materno, hace exactamente eso: Succiona. Luego, se va acostumbrando a los apabullantes ruidos y molestias de su enorme aparato digestivo que colman la mayoría de sus sensaciones físicas. El bienestar o el malestar hacen toda la diferencia en este tiempo mágico de todo ser humano. Éste es el momento en que se divide la humanidad: entre quienes han recibido resguardo, contención y contacto corporal..., y quienes no.

Los bebés, mientras permanecen en el útero materno, oyen los latidos del corazón de su madre, su voz, las voces de otras personas, los ruidos del entorno. Oyen los ruidos del cuerpo materno digiriendo la comida, riendo, hablando, cantando, respirando, y se van adaptando, de un modo similar a como lo han hecho nuestros antepasados durante millones de años. En el momento de nacer, además del impactante pasaje hacia la respiración a través de los pulmones que se llenan de aire, el bebé pasa también de un ambiente húmedo a uno seco, experimenta un descenso de la temperatura en el entorno, y además los sonidos ya no están amortiguados. Para colmo sufre un cambio radical en su postura: ya no está cabeza abajo, sino que estará acostado o con la cabeza más alta que el resto de su cuerpo. Pero en buenas condiciones, el bebé puede soportar e integrar estas nuevas sensaciones con serenidad y placer. El bebé en este período es más sensible que conciente. En realidad, el bebé es conciente de su estado de bienestar. Si el bebé encuentra refugio y el cuerpo de su madre permanentemente disponible, el paso del tiempo no será una desventaja, como no lo era en la época intrauterina, ya que simplemente se siente bien. El bebé puede vivir en el “eterno ahora”, pegado al cuerpo de su madre, en un estado de beatitud. El período inmediato después del nacimiento es la etapa que más impresiona en la constitución del ser humano. Aquello con lo que se encuentra será lo que luego sentirá que es la naturaleza de la vida. Al abandonar la más completa hospitalidad que ofrece el útero materno, necesita llegar a un solo lugar: los brazos de su madre. Durante millones de años los bebés recién nacidos han mantenido un estrechísimo contacto corporal con sus madres. Y aunque en los últimos siglos los bebés están siendo privados de esta invalorable experiencia, cada nuevo bebé que nace espera encontrarse en ese mismo lugar. El bebé que se reconforta sencillamente en el cuerpo de su madre o de otro ser humano que lo ampara, continúa en armonía y no pierde el contacto con su más allá interior. Es verdad que no basta con acunarlo y sostenerlo físicamente. Sabemos que el niño nace dentro de la fusión emocional con su madre trayendo toda la información de su sombra. Es decir, de lo que la madre no conoce de sí misma. Y lo va a manifestar a través de señales de bebé, generalmente poco comprensibles para el lenguaje adulto. En realidad, las personas grandes no nos hemos dedicado mucho a aprender este lenguaje, restándole importancia a uno de los idiomas más hablados del planeta. Así que sin un buen diccionario a mano, estaremos perdidos con un niño en casa. Cuando lo que el niño trae es manifestación indescifrable de la sombra de su madre, es posible que el pecho no alcance, ni la paciencia ni la dedicación. Pero no significa que no lo siga necesitando. Necesita algo más: liberarse de la sombra de la madre. Lo que consuela dulcemente al niño son las palabras llenas de sentido que la madre pronuncia explicando con claridad qué es lo que ha comprendido de sí misma a partir de sus mensajes. Entonces el confort es total, las palabras suenan finas y delicadas y se instala la seguridad interior. El niño amparado y fusionado sabe que obtendrá lo que necesita. Esa es su experiencia cotidiana, que se repite a cada instante y que conforma una rutina sin sobresaltos. La seguridad interior se establece y posiblemente ya no se mueva nunca más de las entrañas de ese ser. Sentirse seguro, amado, tenido en cuenta, estable y con total confianza en sí mismo y en los demás...es obviamente el tesoro más preciado para el despliegue de su vida futura.

Lamentablemente la mayoría de los bebés humanos –amados- no reciben incondicionalmente lo que piden, porque siempre hay un adulto cerca para no estar de acuerdo y para tener una opinión al respecto.  Generalmente se trata de las mismas madres amorosas que entramos en contradicción con nuestros propios pensamientos. El asunto es que no es un período para pensar. Es un período para entrar en fusión emocional. No hay que buscar razones, ni elegir concienzudamente la mejor opción. No hay reglas a seguir ni consejos aplicables. En estos casos los niños quedan prisioneros de lógicas incomprensibles, alejados de los brazos de sus madres y solos. No estamos dispuestos a hacerles caso a los bebés, que unánimemente explican una y otra vez a través de sus interminables y prístinos llantos, dónde está su lugar. El bebé que no está en contacto con el cuerpo de su madre, experimenta un inhóspito universo vacío que lo va alejando de su anhelo de bienestar que traía consigo desde el período en que vivía dentro del vientre amoroso de su madre. El bebé recién nacido no está preparado para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta violenta separación de la díada causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. Cuando las expectativas naturales que traía el pequeño son traicionadas, aparece el desencanto, junto al miedo de ser nuevamente herido. Y después de muchas experiencias similares, brota algo tan doloroso para el alma como es la resignación. Cuando ese ser tan pequeñito no se siente valioso ni bienvenido, se convertirá necesariamente en un ser humano sin confianza, sin espontaneidad y sin arraigo emocional. Todos los bebés son valiosos, pero sólo pueden saberlo por el modo en que son tratados. En los países “desarrollados”, las madres compramos libros sobre cómo dejarlos llorar hasta que se duerman y cómo abandonarlos en el vacío emocional sin siquiera tocarlos. Las madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad innata de criar a nuestros hijos, y desoímos los “motivos” que tienen los bebés para transmitir señales que son inconfundiblemente claras. La idea básica alrededor de esta moda estima que satisfacer las necesidades de un bebé los convierte en “malcriados”, aunque paradójicamente, obtenemos una y otra vez el resultado opuesto al esperado, es decir, bebés cada vez más necesitados o “demandantes”. Cuando a la noche el niño está solo sin percibir ningún movimiento, el “tiempo” aparece como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia de las vivencias pretéritas dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha instantáneamente. Ahora la espera, duele. Sólo le resta llorar hasta dormirse. Y desplegar su ser envuelto en miedo, desconfianza, rabia, soledad y dolor.

Cómo sanar la falta de fusión emocional

Estando dispuestos a ofrecer toda nuestra capacidad de estar a favor del otro, porque nunca es demasiado tarde. Si un niño de tres años pide que su mamá lo alce en brazos, es porque lo necesita. Si ya no es “adecuado” a su edad, no importa, aparentemente lo sigue necesitando, tal vez no lo obtuvo suficientemente cuando era aún más pequeño. A lo largo de toda la infancia, es decir hasta los catorce o quince años, los niños son capaces de reclamar lo que precisan. Generalmente requieren presencia, caricias, cercanía con el cuerpo de sus padres, mirada, atención y dedicación. Eso es todo. Es muy simple. Si un niño de ocho años llora porque no quiere quedarse solo en la escuela, es lo que le hace falta. Merece alguien de su confianza que lo acompañe. Tal vez no estuvo suficientemente acompañado en el pasado. Nadie pide lo que no necesita. A medida que pasan los años, esas necesidades no satisfechas siguen operando con la misma intensidad que en sus comienzos. Pero los adultos estamos cada vez menos dispuestos a comprender los mensajes, sobre todo repitiendo la frase “ya eres grande”. O la de peor categoría: “eso es una regresión”. Sin embargo, cuando devenimos adultos, exploramos diversos caminos de sanación, y en todos ellos, la consigna es “regresar”. Todas las terapias, y sistemas de búsqueda personal están basados en la capacidad de regresar a los lugares que quedaron vacíos de afecto y de cobijo. La experiencia de recordar las vidas pasadas, el propio nacimiento en esta vida, las vivencias de la primera infancia, más todas las técnicas de respiración y de meditación, las técnicas corporales de todo tipo, la astrología, las técnicas de adivinación y todas las estrategias intelectuales desde Freud hasta la fecha; suman casi todo el abanico de modalidades al alcance de los adultos que desean comprenderse un poco más. Utilizando cualquiera de ellas, necesitamos regresar. Porque regresar es entrar una vez más en fusión emocional. La fusión emocional, cura. La fusión emocional, sana.

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Cómo cambiar aquello que nos duele

¿Qué pasa con la mayoría de personas que quieren cambiar y no pueden, leen libros, asisten a seminarios, van a terapia Psicológica pero no logran realmente cambiar? Esto es más normal de lo que te puedes imaginar por lo tanto este artículo te ayudara a entender la razón. Tal vez uno de los más grandes deseos del ser humano es hacer cambios intencionales en sí mismo que le permitan no solo liberarse de cargas emocionales poco útiles en su vida, sino también encontrar en el cambio una herramienta para lograr sus más grandes metas. Es fácil encontrar personas que dicen que no pueden cambiar, que lo han intentado muchas veces y ha sido en vano, pero, ¿realmente se puede cambiar? La maravillosa noticia es que la respuesta es SI, toda aquella persona que desee cambiar un comportamiento, liberarse de una emoción, evitar cierto tipo de reacciones o simplemente aprender a orientar su mente hacia el éxito, lo puede lograr sin duda alguna, es algo que la Psicología, la Neurociencia y la Programación Neurolingüística pueden afirmar, al encontrar que es cuestión de reprogramar los patrones mentales de la persona que lo han llevado a una conducta determinada, o a permanecer emocionalmente inestable, lo cual se logra por medio de técnicas que generan cambios a nivel inconsciente y así mismo a nivel consciente, generando nuevas formas de pensar y alternativas de comportamiento que permiten moverse de una forma más efectiva en el mundo a través de una renovada actitud. La neurociencia nos dice que podemos cambiar la mentalidad al crear nuevas conexiones neuronales en el cerebro y fortalecerlas con nuestro pensamiento, por tal motivo, el verdadero cambio personal tiene su base fundamental en el cerebro y en su maravillosa creación que es la mente, en medio de uniones entre las neuronas y sustancias químicas que producimos al pensar y al comportarnos de determinada manera. Para facilitar un poco la comprensión de este tema tan importante para ti, la razón de las conductas y sentimientos del ser humano están relacionadas con lo “adictos” que nos volvamos a dichas emociones, es decir, cada vez que pensamos fabricamos sustancias químicas que recorren nuestro cerebro a través de las neuronas, y llegan a todo el organismo manifestándose por medio de emociones. Por tal motivo, el cambio personal está directamente relacionado con la manera como pensamos y es allí donde está el verdadero secreto del cambio, ya que hay una asociación directa entre nuestros pensamientos y nuestras emociones, es decir, las segundas son producto de los primeros, así que si en algún momento tienes un pensamiento de tristeza solo un instante después te sentirás triste, pues como dice el Dr. Joe Dispenza; “el problema está en que en el momento en que te sientes de la manera que estás pensando empezaras a pensar de la manera en que te estás sintiendo, produciendo más sustancias químicas en el cerebro que nos reafirmaran dicha emoción sin que podamos eliminarla ya que se convirtió en acto repetitivo inconsciente”. Es de esta manera como la persona termina diciendo que no puede cambiar, ya que sus emociones se convierten en un ciclo continuo que llevan a que se produzcan determinadas conexiones neuronales que inundan el cerebro y el organismo de sustancias químicas que finalmente llevan a la persona a decir que ella es así y que no puede cambiar, sin darse cuenta que lo que pasa es que se volvió “adicto” a sus propias emociones, es decir, a sus propias sustancias químicas cerebrales y conexiones neuronales que en definitiva si han determinado su personalidad ya que su organismo se ha acostumbrado al nivel de dichas sustancias químicas reaccionando siempre de la misma manera.
La mejor y más básica forma de generar cambios en nuestras emociones radica en ser conscientes de lo que pensamos continuamente, el ser humano tiene aproximadamente 60.000 pensamientos al día, de los cuales no es consciente de la inmensa mayoría, estos pensamientos están generándole emociones de las que no se da cuenta que proviene del tipo de pensamientos que está manteniendo en su mente. Un ejercicio sencillo para empezar a interrumpir el ciclo negativo de nuestras emociones radica en identificar cada sentimiento o emoción que tenga en determinado momento e inmediatamente observar cuales son los pensamientos que hay en tu mente en ese momento, si te das cuenta que son negativos interrúmpelos inmediatamente y cambialos por pensamientos positivos que permitan generar una emoción diferente. Con la práctica empezaras a notar verdaderos cambios. Mi intención con este blog es ayudar a que todos entendamos poco a poco que podemos realizar cambios significativos en nuestra vida, partiendo de hacer cambios en nuestro interior que se traduzcan en el logro de nuestras metas más anheladas.

Pararse a identificar los pensamientos negativos que enturbian nuestra mente de una manera obsesiva y transmutarlos en positivo para dejarlos marchar es un ejercicio muy saludable y recomendable para conseguir su liberación emocional. Si nos tomáramos el tiempo de observar dichos pensamientos negativos que nos quitan la paz, en lugar de intentar "distraerlos" viendo la tv o estando enganchados al ordenador, menos centrarnos en aquello que realmente nos preocupa, podríamos identificar las emociones que hay detrás de este patrón mental repetitivo, para finalmente liberarlas y recuperar la tranquilidad. Sobrevivir al bombardeo de estímulos, especialmente en grandes ciudades, plantea una gran dificultad a la hora de "parar la mente y mantenernos en nuestro centro a pesar de los pesares". La frenética actividad mental no es por tanto una decisión del individuo, en la mayoría de los casos, sino parte de la gran vorágine del día a día. Cada vez es más necesario encontrar momentos para estar con uno mismo a diario. "Espacios para Ser sin más" sin ningún tipo de exigencia, ni de juicio, sino de escucha y de liberación mental y emocional. Algunas personas saben muy bien cómo encontrar estos momentos, haciendo deporte, paseando, escuchando música, entre otras aficiones. Otras personas no lo tienen tan claro, y ahí es donde toca parar a escucharse y a probar los diferentes caminos que ofrece la vida para poder encontrar esos ratitos de bienesta interesante tomar apuntes semanales sobre los pensamientos y sentimientos que nos embargan para reflexionar sobre ellos y hacer un seguimiento de su evolución. Un ejercicio que requiere de una sinceridad total con uno mismo, ya que tendemos al auto-engaño para intentar conseguir auto-aceptación, enredando aún más nuestra madeja mental. Si nos tomáramos en serio estas reflexiones podríamos sacudir de la mente los pensamientos negativos que nos atormentan. Es interesante identificar estos pensamientos como energías vivas que intentan echar raíces en nuestro corazón. Al pararnos a cuestionarnos esas emociones y transmutarlas en positivo, desaparecerán de nuestra mente porque no les hemos dado opción a que crezcan. En el caso de que dichos pensamientos negativos hayan sido retroalimentados por nosotros y envenenados con la constancia de nuestro malestar, entonces será más costoso reconocer esta tendencia auto-destructiva, pero al hacerlo podremos liberar esos pensamientos mediante el perdón propio y ajeno. Tomar conciencia de la responsabilidad de nuestros propios pensamientos, de nuestra conducta y de nuestra vida para vivir de una manera plena, en lugar de simplemente estar aquí... es un reto, una elección individual libre que cada persona tiene que enfrentar en la escuela de la vida. Es hermoso recordar la fuerza de nuestro espíritu para, conectándonos con nosotros mismos, poder liberar mediante el perdón y la toma de conciencia, todos los pensamientos negativos que nos atormentan, mermando nuestra energía inútilmente y por tanto el derecho innato a vivir en paz y armonía.

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Yoga para la Mujer embarazada: Breath...

El embarazo siempre ha sido algo fascinante para mi. Empecé a conectar especialmente con él, impartiendo yoga y meditación para premamás. Ahora tengo el placer de poder escribir estas líneas, porque estoy viviéndolo en primera persona. Como profesora de yoga y meditacion he estado con muchas mamis embarazadas, y  siempre las miraba pensando... qué bellisimo milagro es la Energía de la Diosa Creadora y Dadora de Vida... Es decir, confirmo que una mujer embarazada es un templo sagrado andante en pleno movimiento. Este embarazo es un embarazo muy deseado y muy muy disfrutado. Puro Amor Incondicional! Toda una fiesta!  Mi cuerpo desde el primer mes del embarazo, incluso un poquito antes, ya noté, por conexión con el Alma, que estaba cambiando, y Mucho!!!! Estos meses me han servido para conectarme muchísimo más conmigo misma y con el bebé. Tu cuerpo se convierte en una revolución, un cambio tras otro, que si náuseas, bómitos, cambios y más cambios. Que si mucha hambre, que si bajones físicos, que si la circulación en las manos y extremidades, parece que te flaquea... y te levantas por la mañana, y tu cuerpo hasta que no se engrana... te das cuenta que debes seguir otro ritmo, y entiendes toda la serie de mimitos y cuidados, que aquellos que te aman te profesan continuamente. No estás enferma, pero requieres unos cuidados y mimitos especiales. Y sobre todo, debes aprender a escuchar a tu cuerpo, y a tus emociones, totalmente.

Ahora me doy grandes cantidades de comida sana, bebo mucha agua, y mi cuerpo me responde con Amor a todas estas atenciones.

Para mi antes de la concepción, durante, y con posterioridad en el embarazo, el yoga y sobre todo la meditación, han sido la clave de vuelta de todo. La respiración, la conexión con conciencia de tu cuerpo respecto a la energía universal, la Divinidad, es capital. La base de todo. Tanto que he estudiado estas técnicas durante años, hasta certificarme en todas ellas. Observa en estas líneas que siguen a varias Mamis Conscientes, como Christy Turlington, Verónica Blume, también profesora de yoga, que nos relata que el yoga es el ejercicio que por excelencia la hace sentir centrada, mental, espiritualmente, física y emocionalmente. Ejercicio básico de respiración. Puedes tumbarte, o estar sentada con la espalda recta y las piernas en posición cómoda.
Pon las manos en tu vientre para...



Conectar,

Observar, cómo tu vientre se llena y vacía de aire...

Respirar, inhala y exhala lento y profundo...

Reconocer, tu conexión con el bebé que llevas dentro...Paz, Calma... Sabiduría interior...

Poner Intención en todo ello, en tu cuerpo, mente y espíritu.

Vamos a centrarnos en el siguiente ejercicio de Respiración:

Respiramos constantemente, y mientras haya respiración, hay vida.

Pero somos conscientes de cómo respiramos? La mayoría de nosotros, no, y paseamos por la vida respirando de forma superficial, usando solamente la parte superior de nuestros pulmones, a un ritmo rápido, sin llegar a vaciar nunca, sin llegar a soltar todo el aire a no ser que el cuerpo nos pida hacerlo y soltemos algún suspiro de emergencia.

En yoga, al aire lo llamamos PRANA. Prana es aire, pero también es VIDA, movimiento, energía. Cuando practicamos pranayama (técnicas de respiración), no pretendemos nada más que escuchar ese ritmo interno, acompañarlo con la consciencia para aprender.

A veces la gente se asusta con éstos temas. Así que desmitifiquemos, por favor.

Estamos hablando de respirar… lo único que hacemos 24 horas al día, 7 días a la semana. Pero la intención, o la presencia con la que lo hacemos, es capaz de cambiar nuestro estado interno y, a partir de ahí, todo lo que nos rodea.

Cómo te sientes cuando estás sentada con el cuerpo encogido, haciendo respiraciones cortitas y superficiales? Pruébalo… después de un ratito, puedes sentir la sensación de agobio y como de falta de foco?

Ahora mi propuesta de la semana: DETENTE. RESPIRA. Y OBSERVA. Nada más:
1. RESPIRACION ABDOMINAL.
Siéntate cómoda. Si puedes cruzar las piernas y estar cómoda, estupendo, pero también lo puedes hacer sentada en una silla, o en el autobús… Coloca las dos manos en el bajo vientre. Con cada inhalación, intenta relajar el vientre, como si pudieras llenarte las manos de prana. Simplemente acompaña el aire que entra por la nariz y llévalo hacia el vientre, después expande las costillas y por último la clavícula. Al vaciar, también por la nariz,empezamos al revés, recogiendo clavícula, costillas, y por último, el ombligo, con un suave movimiento del vientre hacia la columna.
Inhala llenándote de vida , exhala soltando lo que no necesitas. Inhala llenándote, exhala soltando lo que no necesitas. Juega. Visualiza. Inhala luz, exhala oscuridad. Inhala amor, exhala miedo… encuentra tu propia fórmula... Si te suena complicado, es porque estamos acostumbrados a respirar al revés. Pero observa un bebé cuando duerme. Ellos son los auténticos maestros: al inhalar, inflan la barriguita, y al exhalar, la recogen.
Si tienes un bebé en tu vientre, aprovecha para conectar con él. No hace falta nada más. y te darás cuenta rápido de que es hermoso. Puedes hablar con él, o transmitirle todo tu amor… todo eso ocurre automáticamente cuando nos detenemos a respirar con consciencia y con cariño.
Y si no hay bebé, también te recomiendo éste ejercicio, ya que por debajo del ombligo guardamos un caldero de emociones y de instintos que te pueden sorprender si simplemente te sientas a observar.
No intentes obtener ningun resultado con éste ejercicio. dejate fluir...
2. RESPIRACION ALTERNA
sentada, espalda recta , mano izquierda sobre la rodilla, y la mano derecha tal y como muestra la foto. Vamos a tapar un lado de la nariz y observar qué efecto tiene. Normalmente, respirar por el lado derecho nos refresca, nos activa, puede ayudarnos cuando estamos estancados porque nos lleva a la acción. Por el lado izquierdo, nos relajamos, es una respiración que nos invita a mirar hacia adentro y nos da calma. Prueba unos minutos de cada lado. Cierra los ojos y abre una mirada cariñosa hacia adentro. Si te vienen pensamientos del tipo ( “ y ésta noche qué hago para cenar?”) no te preocupes, obsérvalos también… pero déjalos pasar.. sin irte con ellos. Vuelve siempre a escuchar la respiración. Y cómo cada ciclo inhalación- exhalación es distinta a la anterior. Con la práctica, puedes convertir la respiración en tu maestro personal.
Si quieres probar algo más, nada como la respiración alterna: trabajando con tus deditos, inhala por la izquierda, exhala por la derecha. Inhala derecha, exhala izquierda. Inhala izquierda, exhala por la derecha, etc. Osea: cambia de lado cada vez que vayas a exhalar. Practica durante unos 2 o 3 minutos si ésto es nuevo para tí.





Manos en el bajo vientre. Siente cómo se mueven con tu respiración, afloja la cara... sonríe!
Espero que os guste, y os invito de todo corazón a probarlo, tanto si estás embarazada como si no, porque RESPIRAR CONCIENTEMENTE nos hace estar presentes y a conocer un lugar de calma en nosotros que nos puede ayudar, y mucho, tanto a disfrutar más de lo bueno como para llevar mejor aquellos momentos en los que la vida nos pone a prueba.

Probad a hacer el Saludo al Sol A...
Posturas


  • Tadasana (montaña)
  • Extended Mountain 
  • Forward Fold / Uttanasana
  • Half-forward Fold
  • Plank / Phalankasana
  • Four-limbed Staff / Chaturanga Dandasana
  • Upward-facing Dog / Urdhva Mukha Svanasana
  • Downward-facing Dog / Adho Mukha Svanasana
  • Powerful Pose (AKA Chair Pose) / Utkatasana
  • Warrior 1 / Virabhadrasana 1



  • Otro ejercicio maravilloso es mecer al bebé. Carmela Escriche nos muestra en este video cómo a través de un sencillo movimiento que relaja la zona lumbar y todo el cuerpo, podeis mecer a vuestro bebé y que él sienta la calidez y vuestro amor. Poner esa intención al hacer el ejercicio.


    RESPIRAD guapísimas!
    Con gran gran cariño
    Núria
    Ejemplo de Mamis Conscientes, y modelos guapísimas, bien despiertas...


    Christy Turlington: Divina...

    Verónica Blume en un reportaje a los 8 meses del embarazo, espléndida... Otra divinidad.